💜 Damos por terminado nuestro viaje a Baena con el servicio de Punto Violeta de EDUCOLANDIA.
No podemos más que agradecer lo gratificante que ha sido esta experiencia y todo lo que hemos vivido y compartido.
Durante estos 5 días hemos coincidido con jóvenes (y no tan jóvenes 😝) llenos de energía, reflexión y ganas de construir una sociedad más igualitaria.
A lo largo de las jornadas, hemos conversado con numerosas mujeres que, de manera espontánea y valiente, compartieron con nosotras sus experiencias pasadas de acoso y violencia. Aunque para muchas de ellas se trata de historias superadas, todas coincidían en que dejaron una huella profunda en su vida cotidiana, en su forma de relacionarse y en la manera de habitar los espacios públicos.
También los niños y niñas se acercaron al Punto Violeta con naturalidad y cariño, atraídos por las pulseras, tatuajes temporales y mensajes de cuidado y respeto. Con su inocencia, nos recordaron la importancia de educar en el amor desde la infancia. Cada gesto de ellos —una sonrisa, un “quiero una pulsera para mi amiga”— nos reafirmó en la idea de que el futuro se construye desde la ternura y la empatía.
Desde nuestra experiencia, consideramos que el Punto Violeta necesita evolucionar en su ubicación y dinámica para llegar mejor a la población joven. Estar situadas en una zona fija o tipo “garita” limita la conexión con quienes más nos necesitan. Creemos que la presencia activa dentro de la caseta joven sería más efectiva, permitiendo intervenir preventivamente, observar comportamientos de riesgo y ofrecer orientación directa.
Nuestra propuesta es que el Punto Violeta se convierta en una figura de “guardianas de la noche”, con capacidad para detectar y avisar ante conductas erráticas o situaciones de vulnerabilidad. El contacto cercano, la escucha directa y la observación en el entorno real de ocio son claves para prevenir el acoso y actuar antes de que se produzca una agresión.
Propuestas para futuras ediciones
De cara a los próximos años, proponemos:
- Ubicar el Punto Violeta dentro de la caseta joven, para favorecer la cercanía y la prevención.
- Incorporar cartelería, dípticos y material informativo claro sobre qué es el acoso y cómo detectarlo.
- Ofrecer merchandising educativo y simbólico, con mensajes como “Esto sí es amor”, “Cuidarnos también es divertirnos” o “El respeto no se negocia”.
- Diseñar materiales atractivos para la infancia, con objetos y mensajes positivos que refuercen el respeto y la igualdad desde edades tempranas.
- Ampliar la figura del Punto Violeta como espacio vivo, con presencia itinerante, sensibilización activa y colaboración directa con las casetas y cuerpos de seguridad.


