Somos una sociedad que necesita de personas que acompañen, humanas, con gestos, palabras, pequeñas caricias que recuerden que no están solos.
Mostramos una pequeña similitud de los pensamientos del sufrimiento que internamente siente, porque cada palabra se graba en la cabeza y no sale, porque cada risa se siente como un mundo que se hunde más, porque sentir el peso de cada gesto puede hacer que todo parezca imposible.
Pero incluso en medio de ese dolor, una palabra amable, un gesto de cariño, un “estoy aquí” puede ser la luz que rompa la oscuridad.
Nosotras estamos aquí para ayudarle, acompañarle y recordarle que no está solo.
Háblanos, pide ayuda, no estás sola/o.
No subestimemos el poder de la empatía: un pequeño acto puede salvar un corazón que se siente atrapado.


