Hoy, mi hijo se sentía abrumado. Ha tenido un altercado en el colegio: un compañero le ha pegado un empujón y se dañó las cervicales.
Las profesoras le han reñido por pedir justicia. Se ha sentido impotente por el castigo que le han puesto al compañero, el cual ha sido ilusorio. Ninguno, ni siquiera ha pedido perdón.
Veníamos hablando tras ir al médico. Él no encuentra la fuerza para defenderse de la autoridad que le rodea y que ayer le hicieron sentir oprimido.
¿Tiene que ser fuerte mi hijo para vivir en la sociedad española?
Nunca habría contestado que sí a esta pregunta. Me da la impresión de que tiene que tener herramientas y se las he dado, las que la sociedad acepta como herramientas.
Hoy he descubierto que mi hijo no tiene unas herramientas muy poderosas.
- No agradar a todo el mundo, aún si son adultos.
- Pensamiento crítico ante cualquier opinión, entendiendo que no todos pensamos igual.
Me duele mucho ver a mi hijo luchando interiormente por el dolor que está provocando que su profesora lo mire ahora de otra forma. Me duele que mi hijo adolescente no sea entendido por la sociedad que los adultos quieren tener en los institutos. Ahora que su cerebro es un mar sensible de emociones, a los adultos nos da por criticarlos, juzgarlos y condenarlos como niñatos inconscientes.
Él me dice quiero ser cómo tú y yo quiero deciros que mi hijo adolescente se a topado ayer con una sociedad que no lo entiende y lo clasifica de Decepción.
¿Qué hace a los adultos más conscientes?
Para poder juzgar y condenar a un niño de 13 años con tal ligereza.


