Las Madres

Las mujeres se convierten en Madres y todas las que ya lo han sido te dicen, como va ha cambiar tu vida. No imaginas que el cambio sea tan impresionante e incluso puedes llegar a sentir que toda tu vida ha sido una preparación para serlo. La ilusión con la que cuidamos a nuestros pequeños en nuestras barrigas y antes de que lleguen a ellas, los buscamos como aquel pirata que busca un tesoro, con todas nuestras fuerzas y recursos.

Hasta el día que nuestro pequeño llega a casa pasamos por muchas pruebas, cambios y hasta nos cambia el cuerpo, ese vehículo que tenemos para andar por la tierra. El cual nos hemos esforzado tanto por cuidar, alimentar y entrenar para estar perfectas, si no perfectas, que nos guste lo que vemos cuando nos miramos al espejo.

Pero todo eso pierde la importancia cuando nuestro mayor tesoro llega a nuestro lado. Nos miran, nos sonríen y sentimos que hemos perdido, porque ahora el mayor tesoro que tenemos en la tierra está fuera de nosotras.

El miedo de hacerlo mal, la exigencia y el amor llegan a nuestra vida, otros le llaman depresión post parto yo me voy a inclinar por decir que tenemos entre las manos a lo que más amamos y necesitamos recuperar todas nuestras fuerzas para hacer crecer el mayor tesoro por el que hemos dado tanto.

En esos días las familias hacen lo que mejor saben hacer, cuidarnos, despliegan todas sus armas para acoger el precioso tesoro que las mamas traemos a ellas. Nos ayudan porque en las familias hay ya madres que saben lo que te está pasando y solo quieren cuidarte, amarte y hacerte la vida más fácil. Las abuelas traen con ellas todas sus fuerzas para que tú puedas sentir que controlas un poco tu vida, ya que la llegada y el crecimiento de nuestros tesoritos, es la tarea más importante que tenemos y ellas nos regalan todo su apoyo. Nos enseñan a vivir de nuevo y nos proveen de herramientas para hacerlo cada día mejor.

Las madres son aquellas que te dan la vida, no solo te traen a ella, 

utilizan todas sus fuerzas para hacerte crecer, porque eres su mayor tesoro y ellas lo cuidan olvidándose de sí mismas. Son el hogar al que volvemos, son el oído que nos

escucha solo con la intención de hacernos sentir mejor, son las manos que nos sostienen cuando no sabemos seguir, son las que nos alimentan y todos decimos “como las croquetas de mi madre”, son las que mejor nos conocen y aun así nos aman por encima de todo.

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Las madres

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